8.4.10

¡El aire es de quien lo trabaja!


Parecería que el Estado mexicano estando concentrado en la repartición de los 1, 100 km de fibra óptica, las concesiones de los servicios de triple play, o los dimes y diretes sobre el madruguete de la Ley Televisa en 2006, no tendría necesidad de preocuparse por las radios comunitarias, algunas con permiso y otras libres, que ofrecen su señal con alcance de unos cuantos kilómetros. Pero esto no es así. En los últimos años, en particular desde la llegada de Vicente Fox a la presidencia de la república, los esfuerzos comunicativos radiales han recibido bastante atención por parte de los aparatos de inteligencia del Estado así como de sus fuerzas represivas. Una vez que destacó el importante precedente del papel de la toma masiva de los medios de difusión oaxaqueños por parte de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca en 2006, el gobierno mexicano ha resuelto obstaculizar y reprimir todo esfuerzo de construir mecanismos amplios de comunicación verdadera.
Los siguientes casos son apenas una muestra del hostigamiento militar, policiaco, gubernamental y jurídico que enfrentan las radios comunitarias en el país:

· Teresa Bautista Moreno y Felícitas Martínez Sánchez, locutoras y reporteras triquis de “La Voz que rompe el silencio” fueron asesinadas tras una emboscada en el municipio de Putla de Guerrero, el 7 abril de 2008, cuando se dirigían a un encuentro de radios comunitarias. Estas dos mujeres formaban parte del municipio autónomo San Juan Copala creado el 20 de enero de 2007.
· Intento de desmantelamiento de Radio Ñomndaa el 10 de julio de 2008 en Suljaa´, Guerrero. Participaron agentes de la Agencia FederaI de Investigaciones y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
· La organización Cactus, padeció, el 29 de agosto del 2008, una agresión militar y policíaca. Su radiodifusora “La Rabiosa” de Huajuapán de León, fue ocupada por las fuerzas del Estado y su equipo fue robado.
· Los días 24 y 29 de enero de este 2009, la radio p’urhépecha “Eiámpiti 89.1 FM”, montada en el Palacio de Gobierno de San Juan-Nuevo Parangaricutiro y la radio Uékakua de Ocumicho 104.5 FM, ambas en el estado de Michoacán, respectivamente, fueron desmanteladas.
· La Policía Federal Preventiva encabezó la clausura de la radio comunitaria Tierra y Libertad el 6 de junio de 2009 en Monterrey Nuevo León, cuando unos 120 elementos apoyados con armas largas se robaron el equipo de transmisión e intentaron detener a Héctor Camero, responsable de la estación. A este compañero se le fincaron responsabilidades penales por la supuesta violación de los artículos 149 y 150 de la Ley General de Bienes Nacionales, sanción que prevé castigo de cárcel hasta por 12 años.
· En el último mes apareció una tal Radio Josna que dice trabajar por el bienestar de la comunidad de Ciudad Neza, pero que en realidad está ligada a las autoridades municipales príistas, interfiere al norte de la ciudad con la frecuencia libre de la Ke Huelga Radio en el 102.9 de la FM.

La represión sistemática a las radios comunitarias y a todo esfuerzo organizativo en torno a la toma de los medios de comunicación es una realidad en México. En este sentido, el llamado a la creación de otras formas comunicativas, así como a la denuncia de los ataques a los esfuerzos actuales, resultan hoy una tarea vigente y necesaria para la construcción de una sociedad autónoma y crítica.

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